Primavera.
Quiero contar una historia de dos personas que se conocieron, se quisieron, se reconocieron de la multitud (por que se andaban buscando desde hace mucho) y se dejaron ir. Todo empezó un día caluroso de abril, pero de esos días en los que todavía no quema el sol pero sus rayos ya se sienten en la piel, ese día en especial ella estaba inmersa en sus pensamientos, en la vida cotidiana, en la rutina que consistan sus días, era una mujer normal a simple vista sin mucho afán de conseguir vida extraordinaria, solo vivía el día a día dejándose llevar por la corriente de la vida. Pero ese día de abril algo cambio en ella, fue el destino, el universo o algo más lo que hizo que volteara, que se diera cuenta de que ahí estaba “él”, ese hombre al que ella jamás ni por descuido pensó sentir nunca. Todo empezó con un saludo y si bien solo fue un saludo cordial de quienes llevan prisa por sus propias vidas, fue “el saludo” el que permitió que todo empezara, para bien o para mal, empezó...