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Echar las cartas/6 - Mario Benedetti

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La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti Querida Andrea: Antes que nada, eufórico como estoy, me siento obligado a transcribir tu cartita: “yo también estoy loca. Yo también sueño contigo, dormida y despierta. Yo también oigo campanitas. Yo también añoro, no sólo tus manos en mi cuerpo, sino también mis manos en el tuyo. No voy a dejar a mi marido, porque es bueno y lo quiero, pero quiero encontrarme contigo, con o sin campanitas, pero estar contigo ¿Puede ser?” Es claro que puede ser, mujer primera. Tampoco pienso dejar a Patricia, la verdad es que la quiero. Pero la otra poderosa verdad es que necesito estar contigo. Tengo la impresión de que vos y yo, que no funcionamos demasiado bien como marido y mujer, si funcionaremos espléndidamente como amantes. ¿Recordás aquello de “fiel pero no fanático”? Hasta el viernes, muchacha, en el café de siempre. Mario Benedetti  Te puede interesar  Fuego Mudo - Mario Benedetti 

Primavera.

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Quiero contar una historia de dos personas que se conocieron, se quisieron, se reconocieron de la multitud (por que se andaban buscando desde hace mucho) y se dejaron ir. Todo empezó un día caluroso de abril, pero de esos días en los que todavía no quema el sol pero sus rayos ya se sienten en la piel, ese día en especial ella estaba inmersa en sus pensamientos, en la vida cotidiana, en la rutina que consistan sus días, era una mujer normal a simple vista sin mucho afán de conseguir vida extraordinaria, solo vivía el día a día dejándose llevar por la corriente de la vida. Pero ese día de abril algo cambio en ella, fue el destino, el universo o algo más lo que hizo que volteara, que se diera cuenta de que ahí estaba “él”, ese hombre al que ella jamás ni por descuido pensó sentir nunca. Todo empezó con un saludo y si bien solo fue un saludo cordial de quienes llevan prisa por sus propias vidas, fue “el saludo” el que permitió que todo empezara, para bien o para mal, empezó...

Te quiero - Mario Benedetti

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Tus manos son mi caricia mis acordes cotidianos te quiero porque tus manos trabajan por la justicia si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro tu boca que es tuya y mía tu boca no se equivoca te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos y por tu rostro sincero y tu paso vagabundo y tu llanto por el mundo porque sos pueblo te quiero y porque amor no es aureola ni cándida moraleja y porque somos pareja que sabe que no está sola te quiero en mi paraíso es decir que en mi país la gente viva feliz aunque no tenga permiso si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos. Mario Benedetti

Peros -Mario Benedetti

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La imagen y la frase  es ilustrativa No pertenece a Mario Benedetti Las circunstancias / tiempo en carne viva / ponen a nuestro alcance pena y goces pero más de una vez nos llevan a remolque amor es más que un juego o un diluvio es el cuerpo y el alma a la intemperie pero si se va la lujuria ya no vuelve el trabajo es un bálsamo / un compás / gracias a él lidiamos con las horas pero hay un ocio final que no perdona la vida puede ser un vendaval que sacude mis sueños y tus duendes pero la vida tiene obligación de muerte. Mario Benedetti

Almohadas- Mario Benedetti

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La imagen y la frase son ilustrativas NO pertenecen a  Mario Benedetti Nunca me ha sido fácil encontrar la almohada adecuada a mis sueños a su medida exacta en la cabeza noche se cruzan las fatigas se ahondan las arrugas de la pobre vigilia en la cabeza noche huyen despavoridos los árboles los muros los cuerpos de aluminio yo no elijo mis sueños es la almohada / es ella la que los incorpora en desorden de feria mucho menos elijo las pesadillas locas esos libros del viento sin letras y sin hojas pero al cabo de tantas almohadas sin cuento sin historia y sin alas como siempre prefiero la de tu vientre tibio cerca cerca cerquita del refugio imantado de tus pechos de vida. Mario Benedetti